Al igual que cualquier virus, son imperceptibles a simple vista, pero sabemos que están entre nosotros.

Nos afectan a nuestro cuerpo , psíquico, emocional y corporal de diversas maneras.

Se originan por el contacto estrecho con información, contenido o personas que se encuentran en baja frecuencia vibratoria. 

Estos generan malestar y sensaciones desagradables de transitar como la ira, la rabia, tristeza, angustia. 

A su vez la persona infectada puede transmitir estos virus emocionales a otros según su carga viral. 

Pongamos un ejemplo: te levantas por la mañana y prendes el televisor para informarte. De repente te encuentras desayunando mientras consumes las terribles noticias del día. 

Esa información internamente te genera miedo, inseguridad, nerviosismo, ansiedad, malestar, etc.

Luego te diriges al trabajo, llegas a la oficina y te encuentras con otras personas a quienes les transmites de forma conciente o inconciente esas mismas sensaciones que desde temprano ya estás transitando internamente en tu cuerpo emocional. 

Tus compañeros de trabajo te escuchan, se contagian, su energía baja y al llegar a casa, se lo transmiten a su familia. Así el virus emocional se expande contagiando a cada persona que lo transmite.

Esto ocurre varias veces al día, a lo largo de todos los días de tu vida. 

Los seres humanos somos portadores de información, somos generadores de emociones y manifestadores de realidades. Contagiamos a otros con nuestras palabras, con nuestras acciones y decisiones.

Es por esto que también podemos ser generadores de bienestar para los demás. Para ello no necesitamos convertirnos en monjes, ni en gurúes espirituales simplemente necesitamos tomar consciencia del efecto multiplicador que tienen nuestras interacciones con otras personas. 

El primer paso para convertirte en transmisor de bienestar es conectar con tus propias necesidades. 

  1. ¿Qué necesito hacer para sentirme bien? 

2. ¿Cómo elijo comenzar el día? 

3. ¿Qué decido consumir cada día a nivel físico, mental y emocional? 

4. No hacer nada mas

Y luego no tienes que hacer nada, si leíste bien, nada más! Porque el solo hecho de trabajar contigo te hará vibrar de forma diferente y transmitir a otros como te sientes. Transmitirás lo que hay dentro tuyo y si te has ocupado de cargarte de información que te aporte emociones de alta vibración como la alegría, el entusiasmo, la gratitud, entonces estarás contagiándolo durante todo el día. 

La decisión es tuya. 

¿Qué escoges? 

Vic

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