Qué escondemos detrás de cada palabra, cuántas veces sentimos algo y expresamos exactamente lo contrario. Palabras, palabras y más palabras, el mundo está lleno de ellas. Algunas salen de nuestra boca sin siquiera pensarlas y cuando ya están fuera lamentamos haberlas dicho… Otras en cambio se encuentran atrapadas en nuestro interior escondidas, reprimidas o camufladas… “Las palabras crean realidad”, la Ontología del lenguaje plantea que cada persona utiliza el lenguaje para expresar su forma de ver y entender el mundo. Vemos, vivimos, interpretamos y expresamos lo que internamente pensamos y sentimos… Cada palabra viene cargada de un significado, de una explicación que hemos construido en base a la información que hemos percibido… Éxito, alegría, frustración, amor, pareja, libertad, trabajo son algunas de las palabras más emblemáticas a la hora de ponernos de acuerdo. Es que podría ser que ponernos de acuerdo en este tema sea algo casi imposible de conseguir, ya que cada uno tendrá su propia forma de entender y significar aquella palabra. Incluso dependiendo del momento personal de nuestra vida, ese significado podrá ir variando y hasta incluso contradecirse con una significación pasada. Por ejemplo: No es lo mismo el concepto que puede tener una persona acerca de lo qué significa para ella la libertad a sus 20 años que a sus 50. Puede ocurrir que las vivencias, experiencias transitadas, los objetivos, etc, la influyan y su propio concepto de libertad se vaya modificando con el tiempo.  Por eso mediante una inocente palabra, que detrás esconde un concepto personal, podemos llegar a conocer al otro y a conocernos también a nosotros mismos. Pero ¿Qué pasa cuando no somos conscientes de que cada vez que decimos algo estamos dejando ver nuestra propia forma de ver el mundo? y ¿Cuándo eso que decimos no condice con aquello que internamente sentimos? Un primer paso para lograr un equilibrio interno entre lo que pienso, siento y digo, es tomar consciencia de que somos seres lingüísticos, que construimos a través de nuestro discurso y que el lenguaje nos puede acercar a conocernos y a descubrir como estamos percibiendo el mundo en este momento. Una frase que me gusta mucho es: “Ir con verdades por la vida, es la mejor forma de terminar enfadado con todo el mundo”. Ya que de esta forma solo me estaré permitiendo creer que mis palabras y los conceptos que yo mismo he creado detrás de ellas, definen la realidad ajena y entonces terminaré suponiendo que para el otro la  “libertad”, el amor o el compromiso significan lo mismo que para mí.  


Victoria Barba.
Coach ACC. ICF Certification.
Formadora en Soft Skills & Consultora en Comunicación.

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